BRUSELAS.- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, soportó la presión del eje franco-alemán para que cumpla con las medidas de ajuste anunciadas. En el marco de la cumbre europea de Bruselas, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, instaron a Italia, en rueda de prensa conjunta, a que realice más esfuerzos de austeridad.
"No se puede venir (a una cumbre de la Unión Europea) a reclamar solidaridad sin antes hacer los deberes en casa", comentó Sarkozy. "Estamos confiados en que el conjunto de las instituciones políticas y económicas italianas demostrarán sentido de responsabilidad", agregó.
"Italia es un socio importante de la Eurozona. Hay que hacer todo lo posible para que mantenga su reputación", aseguró Merkel. Y completó: "tuvimos una conversación con el jefe del gobierno de este gran país, Italia, nuestro interlocutor, y obviamente tenemos confianza en él". Reducir la deuda y tomar medidas para el crecimiento, fue el mensaje de Merkel y Sarkozy a Berlusconi durante la conversación.
En tanto, el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, pidió a Berlusconi un calendario concreto en la aplicación de las medidas de ajuste. Van Rompuy reclamó que Berlusconi dé garantías de que las últimas medidas de ahorro aprobadas "se van a cumplir", entre ellas la reforma laboral.
Mientras Italia se llevaba una reprimenda, España tuvo palabras de elogio. Sarkozy alabó la capacidad del presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y del líder del opositor Partido Popular, Mariano Rajoy, cuya acción ha logrado -dijo- "que España salga de la primera línea de la crisis".
La deuda pública italiana se coloca en más de 1,91 billones de euros, más de un 120% del producto bruto interno (PBI). (DPA-Télam)
"No se puede venir (a una cumbre de la Unión Europea) a reclamar solidaridad sin antes hacer los deberes en casa", comentó Sarkozy. "Estamos confiados en que el conjunto de las instituciones políticas y económicas italianas demostrarán sentido de responsabilidad", agregó.
"Italia es un socio importante de la Eurozona. Hay que hacer todo lo posible para que mantenga su reputación", aseguró Merkel. Y completó: "tuvimos una conversación con el jefe del gobierno de este gran país, Italia, nuestro interlocutor, y obviamente tenemos confianza en él". Reducir la deuda y tomar medidas para el crecimiento, fue el mensaje de Merkel y Sarkozy a Berlusconi durante la conversación.
En tanto, el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, pidió a Berlusconi un calendario concreto en la aplicación de las medidas de ajuste. Van Rompuy reclamó que Berlusconi dé garantías de que las últimas medidas de ahorro aprobadas "se van a cumplir", entre ellas la reforma laboral.
Mientras Italia se llevaba una reprimenda, España tuvo palabras de elogio. Sarkozy alabó la capacidad del presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y del líder del opositor Partido Popular, Mariano Rajoy, cuya acción ha logrado -dijo- "que España salga de la primera línea de la crisis".
La deuda pública italiana se coloca en más de 1,91 billones de euros, más de un 120% del producto bruto interno (PBI). (DPA-Télam)